jueves, diciembre 18, 2008

Pepitas de oro en Minas Gerais

Adoro Brasil. Adoro hacer mis sueños realidad. Cuando tenia 9 o 10 años, quise conocer Minas Gerais, donde nació Dona Beija, aquella prostituta de alto rango que tenía como heroína a Lady Godiva y consiguió ser una importante figura en la ciudad de Araxá. Hasta ahora escucho la canción de inicio de la novela en mis oídos. Recuerdos las joyas, los vestidos de época, las casas coloniales, los colores pasteles...un viaje al pasado.
Aunque no llegué a Araxá, conocí un lugar mejor, la ciudad de Ouro Preto, antigua capital de Minas Gerais, donde se generaron las primeras ideas libertarias de Brasil, teniendo como líder a un dentista "Tiradentes", un par de sacerdotes, hombres de negocios y poetas. Todos fueron condenados al exilio, en realidad, a muerte, pero la reina se arrepintió y cambió la orden...demasiado tarde, cuando ya habían colgado y descuartizado a Tiradentes.

Allí estaba yo, en el medio de la plaza, tratando de escapar de la lluvia. Visité los Museos de Mineralogía, de Inconfidencia, la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el Teatro más antiguo de Brasil y quedé maravillada. Las piedras preciosas y semi preciosas me gustan por su belleza y la historia que guardan de la tierra, de la vida. Ví algo mágico en todo, como que la ciudad entera quedó parada en el tiempo, a pesar de los carros y buses que cruzaban las esquinas. Caminé por las calles empedradas con sandalias, subí sus laderas como en Perú, con mucha calma.
Es mi primer viaje sola y no esperaba nada más que divertirme, pintar acuarelas, tomar fotos de la ciudad, y conocer personas interesantes. Conocí. Primero "Don Juan", en realidad Dong Huan, de Corea, estudiante de portugués, junto con Raphael, un lindo y amable brasilero, futuro Doctor en Derecho para las Naciones Unidas, luego Elizabeth, holandesa, quien a los 26 ya tiene planeada su vida.

El tercer día en Ouro Preto me mudé a una "República", un alojamiento para estudiantes de la Universidad Federal de Minas Gerais. La república Sparta me abrió los brazos, Injuado, Pimpao, Bin Laus, Lango-Lango, Tekus, Lúcia, son personas maravillosas que me hicieron sentir muy bienvenida y me adoptaron por 3 días. Allí volví a sentirme como en la época universitaria. Me divertí mucho, conocí a chicas de una república femenina, Paraíso, y a un miembro de la "Turma de Xuxa", la república TX y a Karina, la hija de Lúcia, de 9 años. Versos para "beber, beber, beber", la mejor cachaça que probé en mi vida, música heavy de fondo y una comida maravillosa preparada por ellos mismos en la fiesta de navidad. Hasta mi corazón volvió a latir como no lo hacía hace mucho tiempo... Sin palabras, sólo miradas, a unos bellos y locos ojos color peridot.

Tudo de bom. El lunes regresaba otra vez a Sao Paulo, pasando primero por Belo Horizonte ("BH"), actual capital de Minas Gerais, para conocer a un amigo virtual desde el 2003, el Orlando Blum brasilero, mi querido Fabio. Fue una linda tarde familiar, volví a probar cachaça y quedar un poco picada buscando "la cachaça" para llevar a Perú. En la noche Fabio me llevó a la plaza Liberdade, lindamente iluminada por navidad. En el terminal ("rodoviária") le mostré mis acuarelas y creo que dejé en él ganas para retomar el dibujo.

Recogí algunas pepitas de oro en este viaje y dejé otras para regresar. Adoro Brasil. Adoro hacer mis sueños realidad.

(Fotos: Vista de Ouro Preto desde rua das Lajes, Iglesia al frente del mercado, Detras del escenario del Teatro, Vista desde el Teatro, por Sandra J. Velarde (c))

miércoles, diciembre 03, 2008

Un día conmigo (perdida) en Sao Paulo

Ayer salí sola a conocer Liberdade. Bastante poética la visita, siendo que la última vez que vine con mi hermana mayor, nos quedamos con ganas de conocer este barrio. Liberdade es un barrio comercial, con muchos japoneses, pero no tantos como me había imaginado. Caminando por la Rua Galvao Branco ví la cara de cientos de paulistas, todas diferentes, pero parecidas a la vez. Un calor de verano y en la tarde, lluvia tropical. Visité el Museo Japonés de Inmigración y en el tercer piso tuve una experiencia que nunca olvidaré. El viejito que atendía era super cariñoso, me saludó de beso y abrazó fuerte, a la vez que no soltaba mi mano derecha y antebrazo. Cuando me despedí tampoco me quería soltar. Mmm...

Durante el almuerzo, paré en un restaurante de comida por kilo y ví a los trabajadores de la construcción de enfrente en hora de almuerzo, me recordó a Lima Limón. Pensé por qué había venido, para encontrarme a mí misma en otra ciudad. Y vaya qué ciudad.

Caminé en la tarde hasta la Plaza da Sé, una verdadera locura, donde decenas de mendigos están en las escaleras de la catedral y no te piden nada, sólo descansan. Entré con un poco de miedo, ellos tienen caras peligrosas y también los ví sentados en las bancas de la catedral. En la plaza, se podían ver "shows" de todo tipo. Nadie pasea en el centro, todos caminan rápido, la gente se ve ocupada. La mayoría de chicas andan de a dos y los chicos con un paso rápido. Continué por estrechas calles y paré un segundo frente a la BOVESPA, así que es aquí pensé...donde se ganan grandes fortunas en este país.

Dí un par de vueltas más por calles que parecían el centro de Lima, lleno de ferreterías. Ya era hora de volver, pero la estación República estaba cerrada. Y ahora qué hago... no sé cómo, llegué a San Bento, y volví al lindo y tranquilo barrio de Moema. Comenzó a llover, mis piernas me dolían mucho. Una coincidencia, en el ómnibus me senté al lado de un vecino del edificio, sin saberlo. En la noche ví la obra Tempestad en el Teatro con Carol. Algo diferente, una obra de Shakespeare en versión moderna. No me gustó, soy más tradicional, no me puedo quejar tampoco, llegamos 8 minutos antes, conseguimos buenos asientos y gratis.

Qué día, que ciudad loca, qué grande. Hoy pasé todo el día en casa, descansando y pintando una acuarela. Carol quiere que haga una exposición de un cuadro. Buena idea.

sábado, noviembre 22, 2008

Lachay, un paraíso para el alma


El tan esperado feriado APEC, la excusa para salir de Lima, de la agitación y la contaminación. Para ponerse al día con la vida también. Hoy me desperté muy temprano, a escuchar los pajaritos, muy emocionada por mi primera visita a este oasis en el medio del desierto limeño. Yo, forestal, iba a ser guiada por un amigo de Industrias alimentarias, seguro trae galletitas, pensé. Yo traía la comida y a una linda amiga mía, tan joven como yo.
Ha sido uno de los paseos más cortitos y más simpáticos del 2009, estoy tratándo de autoconvencerme de que Lima dentro de todo, vale la pena... "I want to believe"....Y así fue.
105 Km y la derecha. Dentro de la Reserva Nacional de Lachay, tomamos el camino largo, nos demoramos 3 horas y media en dar la vuelta. Mi primera vez, tantos años he querido ir, y siempre era mala época. Ahora con estos cambios climáticos, todo puede pasar y todavía queda bastante verde para ver.
Verde, ¿el color de la sanación? Caminar, subir, sentir el corazón latiendo fuerte, sudar, correr, sentirse vivo, conversar de religión, practicar meditación, resolver dudas mutuas sobre la vida y plantearse nuevas preguntas. Recojer la basura del camino. Adoro a mis amigos, me hacen crecer, me muestran flores amarillas, me muestran un camino (uno de tantos). Adoro la naturaleza, me siento parte de todo.
Regresé a casa a descansar, soñé con lagos arcillosos, búfalos, amigos, una casa de campo antigua, mi prima y orquídeas, lindas ellas. Que se repita. Y así será. Desperté.
(Foto: Lachay por Milko Balsamo (C))

lunes, octubre 20, 2008

Cumbemayo, el Ombligo del mundo y el mío

A fines de setiembre recibí la visita de Andy en Perú, amigo que conocí poco en Kenia en el 2006, primero en una clase de tambores y luego en el Club de buceo. En este viaje me llegué a conocer un poquito más a mi misma. Ser el lazarillo de otro no es sencillo, es una experiencia que te ayuda a saber qué significa estar en los zapatos del otro, toda una prueba, la cual reprobé varias veces.

Comenzamos en Cajamarca, tierra de mis padres, mis abuelos, muchísimos y desconocidos tíos, primos y sobrinos. Otra vez, como en 1996, subí al Cumbemayo caminando. Subimos en grupo y cuando llegamos granizó mucho. De regreso el grupo se dividió en dos y nos perdimos, pues por tomar un atajo, terminamos al lado de quebradas profundas que teníamos que bordear para poder pasar. Perdí un zapato y Milko me dió el suyo y se puso una bolsa en el pie para caminar.
Esta vez, 12 años después, ya no tenía ni a Milko, ni a Adri, ni a Bebé, ni a mis primas queridas a mi lado, sino a Andy y dos simpáticos guías. Fue duro, tuvimos que parar varias veces aunque brevemente y tuve mucho frío. No me habia percatado que caminar14 kilómetros a 2700 metros no es broma, que llegaríamos a 3600 y luego tendríamos que regresar de bajada. La rodilla sufrió más de lo debido y el ego también.

La siguiente parada sería Cusco, el Ombligo del mundo. Estuve allí hace un mes, el sol, el cielo azul y las ruinas por todos lados bien valen la pena. Subimos a pie el camino a Saccsayhuamán, para ser recompensados con la grandiosidad de la vista de "los dientes del puma", la forma de la ciudad imperial del Cusco. Al día siguiente, sin guía ni tour, nos dirijimos a Puca-Pucará, Tambomachay en una combi de la empresa "Huerto" que la tomamos en la calle Pututi. Para Pisac, nos paramos en el camino y tomamos un bus local, lleno de gente. Un lindo trayecto con una bebé que no dejaba de hacer ruidos graciosos, mirar a Andy y sonreir. En Pisac, almorzamos en un lugar ¨barato¨ según nuestra libro Rough guide. De esperarse entonces, no fue nada barato, el sabor pasable o hasta feo, tal vez al gusto gringo. De allí comenzamos una subida fuerte, Renato en mi espalda y Andy atrás mío. Poco a poco, escalera por escalera, meditación activa. Esta caminata fue más dura, Andy parecía en una constante batalla consigo mismo y yo, en una con mis pensamientos. Por un momento sentí que nos habíamos perdido, hasta que vimos a una chica de Edimburgo bajando y otro turista pasando. Luego ya no veríamos a nadie más, estábamos bien arriba, bien lejos de todo y sin transporte para regresar a Pisac y luego a Urubamba.

En Urubamba lo mejor fue ir al mercado en domingo y tomar jugo de frutas con yapa. El sol quemaba afuera. Al día siguiente tomamos un taxi colectivo a Ollantaytambo y Andy enfermó. Cuidé de él. Le dí antibióticos y al día siguiente mejoró. El sueño de leer Harry Potter en el tren a Machupicchu quedó allí, en un sueño. Yo quería regresar a Lima, estar con mis hermanas y olvidarme de él, del viaje, regresar al día en que conversamos y decirle que no venga. No puedo retroceder el tiempo. No puedo cambiar este ombligo que tengo.

Los últimos días del viaje llovió mucho en Aguas Calientes y Machu Picchu, caminamos a Intipunki, subimos al Waynapicchu y exploramos las ruinas. Bajando de Intipunku, luego de la lluvia, aparecieron dos arcoiris, fue mágico. Le mostré a Andy el segundo arcoiris y tomamos la misma foto. Ahora él ha tomado los créditos de esta belleza. Está demás reclamar. Mi trabajo está hecho. Ahora regresaré a mi ombligo y a ver qué encuentro. Paz.

lunes, setiembre 22, 2008

Choquequirao y el turismo vivencial de Amantani

Caminar a Choquequirao, ida y vuelta demoró 3 días y medio, 76 kms partiendo de San Pedro de Cachora, y muchas horas de reflexión, conversaciones sobre Kenia con Julien y muchos, muchos ejercicios de respiración y automotivación. "Allez pequeña", repetía él de vez en cuando, en especial cuando disminuía el paso, a veces para respirar, otras para pensar y otras para darme fuerzas, que a más de 3,000 metros con vista al Salkantay son absolutamente necesarias. Yo no soy ninguna atleta y tengo una vida bastante sedentaria. Llevaba dos bastones conmigo, mi cámara de fotos y uno que otro chocolate. Subimos bastante, bajamos también, y maltraté mi rodilla derecha... Lo importante es que llegamos a esta promesa de viaje y una vez allí, sólo quería que me subieran en ascensor para explorar las ruinas. La vista desde la cima es espectacular, el Cañón del Abancay, profundo... las montañas alrededor, uno se sentía como dueño de todo. Nuestra burbuja se rompió cuando el guía nos cuenta que las ruinas de Choquequirao fueron todas reconstruídas por los arqueólogos y la arquitectura es más bien Chachapoyas y no Inca. Además, dijo que Hiran Bingham no era más que un huaquero, y que todos los tesoros de Machupicchu fueron robados por él y la Universidad de Yale. Ya me gustaría pagar la deuda externa con ellos. Devolución señores!!!

Lo primero que expresó Julien al saber de la "reconstrucción" es ya una histórica frase que pasará de generación en generación entre nuestros descendientes, en Perú, Brasil y Francia. "Que merde!". No pudimos dejar de reír, por más que nuestro guía intentaba explicar y Wandrea y yo ponernos serias, la infame frase de Julien retumbaba en nuestros oídos.
Sería luego la misma opinión que nos mereció Juliaca, una ciudad de paso sin mayor atractivo y un aire de lejano oeste que hasta ahora sólo había sentido en Rondonia. Lo mismo, la vista de la ciudad de Puno desde un mirador, el cielo azul es el único sitio donde deberíamos haber mirado.
En Puno visitamos la isla de los Uros, Amantani y Takile. Y aquí tuve una experiencia de profunda tristeza y contradicción al visitar Amantani. La experiencia es anunciada como "turismo vivencial" (para gringos). Fuimos llevados a una familia con un cuarto especial para huéspedes. Nos sorprendió que no hubieran perros, ni llamas, ni vacas, ni ningún animal doméstico a la vista. "Es que no le gusta a los turistas" nos dice nuestro anfitrión. Nos mostró un libro de la historia de Amantani, las casas tienen los nombres de las esposas, interesante...
Según él, hace 10-15 años, la isla se dedica exclusivamente al turismo y ya no realizan otra actividad productiva fuera de la agricultura de subsistencia, que también es mínima, pues pueden comprar de todo cuando llegan las embarcaciones al mercado cada día. Me dió mucha pena. Sentí que sus tradiciones se habían quebrado, que nos hablaban sólo para mantener el show, una "caricatura vivencial". Además, no hablamos quechua (y en esto me permito culpar a mi gobierno y su pobrísimo y alienante sistema educativo) y ellos no hablan inglés y poco castellano. La única que parece entendernos bien es Ana, quien juega corriendo a los 4,100 metros de altitud. Nos trataron de vender sus chullos, por más del doble del precio que nos ofrecían en la ciudad. "Ya hicimos todas nuestras compras, muchas gracias" dije. Rosa, la mamá de Ana, nos miró con rabia. A partir de allí quebramos alguna regla tácita del turismo "vivencial". Sentí verguenza ajena. La caminata a la cima para ver el atardecer valió la pena, pero dudo que regrese para tener otra "experiencia vivencial en casa de indios". Partimos dejando una propina, pero sintiéndonos extraños.

Por lo demás, el viaje transcurrió muy placenteramente, sin complicaciones, todos prohibidos de comer mayonesa y ají y comidas no cocinadas, ni hablar de ceviche en la sierra. Comenzamos por Arequipa donde nos divertimos mucho y hasta fuimos a bailar, sería nuestra única noche de discoteca en "Deja vú". En el Colca conocimos a unos valencianos, de la edad de mis padres, al cual les explicaba qué era lo que estaban comiendo (ocas, habas, camotes...). En Cuzco el impresionante Machupicchu. El resto del viaje en su mayoría era levantarse muy temprano y alistarse para salir, siempre en la oscuridad y el frío. A quien madruga... Dios lo recompensa con vistas alucinantes y días soleados, la sierra peruana es un lugar maravilloso, donde puedo ser feliz, de cara al sol.

miércoles, agosto 13, 2008

Cinco días para comenzar el primer viaje

Estoy muy ansiosa, en cinco días partiré con dos amigos, uno francés y una brasilera, a explorar el sur de mi país, Perú. Comenzaremos por Arequipa, donde fui varias veces durante mi infancia y adolescencia, donde mi papá trabajó varios años y le robaron sus lindísimas maletas de cuero argentinas en el taxi. Ciudad de los chocolates Ibérica que yo adoro y los masapanes...que no me gustan mucho.
Luego al Cañón del Colca para ver el vuelo del Cóndor, esa ave que conocí en Pampa Galeras en Ayacucho hace poco más de 10 años cuando fui por un viaje de la universidad. De allí a Cusco, una caminata de 3 días a Choquequirao, del cual no sabía mucho hasta que lo escuché comentar en una reunión familiar cuando regresé hace 3 semanas, luego Machupicchu, al fin reconocida como maravilla del mundo, para terminar en las chullpas de Puno y el lago Titicaca, y ver el azul más puro. Tengo muchas expectativas sobre todo que mi cámara funcione bien y que nos podamos comunicar, pues mi amigo además de francés, habla inglés y un poco de español, y mi amiga brasilera, sólo portugués. Será divertido :)

viernes, agosto 08, 2008

El primer día del resto de mi vida

Hace dos meses renuncié a una vida llena de certidumbres y comodidades, una rutina que estaba comiendo mis energías. No llevaba ni un año en la calurosa ciudad de Belém do Pará pero sí casi 7 años fuera de casa. Dicen que cada 7 años se renuevan las células de todo el cuerpo, tal vez esto tiene que ver. Un día me levanté y puse todo en la balanza. La decisión: Total y completa renovación. Parar para poder hacer todo lo que uno quiere hacer y no hace porque "no tiene tiempo". Cuantas mentiras. Son ganas, es decisión.
El 2007 me enseñó de cerca lo efímera que es la vida y también lo bella y contradictoria que es. No podía perder un día más soñando con tener tiempo libre para estar cerca de mi familia, de mis amigos, pintar, escribir, ver pelis con mis primos, comer rico y dormir tranquila.
Mucho coraje, me dijo una amiga y ahora estoy estoy en sabático... hasta que decida nuevamente cambiar el rumbo.